Sh2-115, LBN 357 · Nebulosa de emisión

Sh2-115 - Una nebulosa tenue entre las estrellas de Cygnus

Sh2-115 no se impone en la fotografía con un núcleo brillante ni con una silueta perfectamente delimitada: aparece poco a poco, como una extensa trama rojiza que se abre paso entre centenares de estrellas de la Vía Láctea. La emisión se concentra especialmente en la parte superior del campo, donde varias zonas más luminosas quedan separadas por entrantes oscuros, mientras que hacia el centro y la parte inferior la nebulosidad se vuelve mucho más débil y fragmentada. Esa apariencia irregular es precisamente una de las señas de identidad de esta región de emisión de Cygnus, situada cerca de la dirección de Deneb y asociada a un entorno de formación estelar mucho más amplio.

Foto de Sh2-115

Observación

Detrás de ese resplandor tenue se encuentra una enorme región de hidrógeno ionizado, es decir, gas que recibe suficiente radiación energética de estrellas jóvenes y calientes como para emitir su propia luz. Una pieza fundamental para comprender Sh2-115 es Berkeley 90, un pequeño cúmulo abierto situado dentro de la región. Entre sus miembros destacan los sistemas estelares LS III +46 11 y LS III +46 12, formados por estrellas de tipo O extraordinariamente calientes y masivas. Su intensa radiación ultravioleta proporciona gran parte de la energía que hace visible el gas circundante. Los datos de Gaia sitúan Berkeley 90 alrededor de los 3 kilopársecs, una distancia algo mayor que las antiguas estimaciones utilizadas tradicionalmente para Sh2-115; por eso es preferible no asignar a la nebulosa una distancia excesivamente precisa.

Las fotografías muestran muy bien que Sh2-115 no es una nube uniforme. Las regiones rojizas más intensas forman bordes, manchas y prolongaciones de brillo desigual, interrumpidas por zonas mucho más oscuras. Ese aspecto responde a una distribución irregular del gas y del polvo: algunas zonas reciben y emiten más radiación, mientras que otras contienen material que bloquea parte de la luz o simplemente presentan menor emisión en nuestra línea de visión. El tono rojizo dominante es además característico del hidrógeno ionizado, cuya emisión Hα resulta especialmente importante en este tipo de nebulosas. En la imagen más amplia puede distinguirse cómo la nebulosidad continúa mucho más allá de las partes brillantes, algo fácil de pasar por alto precisamente porque Sh2-115 posee un brillo superficial muy bajo.

El espectacular número de estrellas que atraviesa la nebulosa tampoco es casual. La mirada apunta hacia una zona densamente poblada del disco de nuestra galaxia, de modo que la fotografía superpone estrellas situadas a distancias muy diferentes con el gas de Sh2-115. Cerca de la zona superior más luminosa aparece también una concentración estelar compatible con el entorno de Berkeley 90, aunque una fotografía de gran campo por sí sola no permite decidir qué estrellas pertenecen realmente al cúmulo. En las tomas más abiertas se aprecia además una pequeña nebulosidad redondeada próxima al borde inferior izquierdo. Campos de esta región suelen incluir Sh2-116, también conocida históricamente como Abell 71, pero sin una solución astrométrica de la imagen sería prudente no identificar esa pequeña mancha de forma categórica. Esta coexistencia de nebulosidad tenue, regiones oscuras y una extraordinaria densidad estelar es precisamente lo que hace tan rica visualmente esta zona de Cygnus.

Sh2-115 es también un buen ejemplo de por qué la astrofotografía puede revelar un cielo completamente distinto al observado directamente por el ojo. Sus aproximadamente 50 minutos de arco ocupan una extensión mayor que el diámetro aparente de la Luna llena, pero su bajo contraste hace que resulte extremadamente discreta visualmente. Las exposiciones prolongadas y, especialmente, los filtros sensibles a Hα permiten acumular poco a poco la débil señal del hidrógeno y descubrir esa estructura filamentosa que en las fotografías aparece extendiéndose por buena parte del campo. Sharpless la incorporó en 1959 a su catálogo de regiones de emisión del cielo septentrional, y más de seis décadas después continúa siendo un objetivo especialmente atractivo precisamente porque obliga a buscar los detalles: Sh2-115 no destaca por una única forma espectacular, sino por la complejidad que va emergiendo a medida que se profundiza en la imagen.