LBN 487, NGC 7023, C 4 · Nebulosa de reflexión

NGC 7023 - La Nebulosa Iris

En el centro de las fotografías, una estrella brillante parece abrir un claro azulado en medio de una región mucho más oscura: esa combinación de luz, polvo y formas curvadas es precisamente la que ha dado a NGC 7023 su nombre popular, la Nebulosa Iris. La imagen de campo amplio resulta especialmente reveladora porque no muestra la nebulosa como un objeto aislado, sino rodeada por grandes extensiones de polvo interestelar apenas iluminado; al acercarnos en las otras fotografías aparecen con mayor claridad los pliegues y arcos que envuelven la zona central. Su parecido con una flor no procede de una estructura perfectamente simétrica, sino de esas capas luminosas e irregulares que se despliegan alrededor de la estrella que domina el conjunto.

Foto de NGC 7023 La Nebulosa Iris

Observación

NGC 7023 brilla principalmente porque es una nebulosa de reflexión. A diferencia de una nebulosa de emisión, cuyo gas produce buena parte de la luz que vemos, aquí el polvo recibe la radiación de una estrella joven y muy luminosa, HD 200775, y dispersa parte de ella hacia nosotros. Las partículas de polvo dispersan con especial eficacia las longitudes de onda más cortas de la luz visible, de ahí el predominio del azul que también aparece en las fotografías. HD 200775 es una joven estrella Herbig Be y pertenece a un sistema múltiple; además, se encuentra dentro de la nube oscura L1174, en un entorno donde existen otras estrellas jóvenes y donde la formación estelar ha sido activa en tiempos astronómicamente recientes. Un estudio de la población de la zona encontró numerosos objetos estelares jóvenes concentrados alrededor de HD 200775, reforzando la idea de que la Iris forma parte de un complejo mucho mayor que la nebulosidad luminosa que solemos reconocer a primera vista.

Las fotografías permiten comprender muy bien esa relación entre estrella y nube. Alrededor del brillante centro se distingue una envoltura azul grisácea de contornos irregulares, atravesada por estructuras oscuras y filamentos que parecen dividir la nebulosa en distintos lóbulos. No son pétalos en sentido físico, sino superficies y concentraciones de polvo iluminadas desde diferentes posiciones y profundidades. Hacia el exterior el brillo disminuye rápidamente hasta confundirse con el fondo, pero la toma más amplia deja entrever que la materia no termina donde desaparece el azul: alrededor continúan extensas regiones oscuras que absorben la luz de las estrellas situadas detrás.

Incluso su nombre esconde una pequeña complicación histórica. Aunque hoy hablamos habitualmente de NGC 7023 para referirnos a toda la Nebulosa Iris, SIMBAD cataloga NGC 7023 principalmente como un cúmulo abierto y recoge también su asociación con una nebulosa de reflexión y otras estructuras del medio interestelar. NASA explica de manera similar que el cúmulo principal situado dentro de la nebulosa recibe el nombre NGC 7023. Es un buen ejemplo de cómo las denominaciones creadas a partir de observaciones del siglo XIX no siempre coinciden exactamente con las fronteras físicas que reconocemos mediante la astronomía moderna. Herschel descubrió el objeto en 1794, mucho antes de que se conociera la verdadera naturaleza del polvo interestelar, y lo que entonces era una débil mancha en un telescopio ha terminado revelándose como una región tridimensional de estrellas jóvenes, gas y grandes nubes oscuras.

Esa enorme diferencia de brillo entre el corazón y las zonas exteriores convierte a la Iris en un objetivo especialmente atractivo para la astrofotografía. La región inmediatamente próxima a HD 200775 aparece con facilidad, pero registrar las extensiones débiles de polvo exige cielos oscuros, exposiciones acumuladas largas y un procesado cuidadoso que conserve el detalle alrededor de la estrella sin ocultar la tenue nebulosidad periférica. Las fotografías muestran precisamente las dos escalas que hacen interesante a NGC 7023: de cerca, un entramado luminoso de polvo modelado por una estrella joven; con un campo más amplio, una pequeña isla de luz dentro de una nube oscura mucho mayor. Y esa segunda visión quizá sea la más fiel a su verdadera naturaleza: la Iris no es simplemente una nebulosa azul suspendida en el espacio, sino la parte iluminada de un complejo interestelar que continúa mucho más allá de aquello que nuestros ojos perciben fácilmente.